domingo, 23 de abril de 2017


¿Qué te queda? 

Despiertas temprano en la mañana como todos los días, luego de abrir los ojos empiezas a preguntarte cómo estará el día, te preguntas si será parecido al anterior o si será mejor, puede que quieras quedarte en cama pero esa no es una opción en este momento, así que te paras y dispones a empezar el día con el mejor ánimo, o simplemente a empezar el día y que sea lo que Dios quiera.

Te levantas, te sientas en la cama y de repente vienen a tu cabeza imágenes de los días previos, en ese momento no tienes más que un short y una franela puesta, te sientes desnudo, vulnerable, asi que decides alistarte para salir a trabajar, si es que se le puede llamar a lo que haces trabajo. 

Cepillas tus dientes y te bañas, agarras la ropa interior y enseguida empiezas a ataviarte con la ropa que usas para trabajar, como si se tratara de un escudo, de un manto que cubre tu poca hombría, tu falta de confianza y resentimiento, miles de hilos que cubren tu conciencia, tus valores y principios, que impregnan de oscuridad tus pensamientos y ensombrecen tu espíritu. 

Una franela verde oliva, un pantalón y una chaqueta con el distintivo GNB en el pecho y tú apellido, es lo que te cubre el cuerpo, pero en ese momento dejas de ser lo que eres, lo que te enseñaron en casa; lo que vives los días que no estás en el cuartel; lo que eres cuando estás con los panas riendo; o cuando estás con tu madre, hermanos, hijos o sobrinos, ese que sin uniforme se convierte en gente y pueblo, en alma y carne que siente, ese que sale a buscar alimentos y medicinas y no encuentra, ese que seguramente perdió a un hermano, un primo, su padre o madre, o mejor amigo por la delincuencia, ese que lloró al lado del ataúd porque sintió que había perdido una parte de su corazón con ese ser querido que se fue antes de tiempo porque más valía el celular que tenía en la mano.

¿En que te conviertes? ¿Lo sabes tú? Porque yo si lo sé, te he visto desde afuera pero creo que no lo has hecho tú, crees que al quitarte el uniforme todo lo que haces queda en la calle escondido tras la máscara y el casco que usas porque te da vergüenza que te reconozcan, porque te da pena que te vean la cara, porque te da miedo enfrentar la verdad que escondes detrás de una nube de gases que tú mismo provocas, te da pánico pensar en los ríos de sangre que corren cuando llevas puesto ese verde oliva. Crees que cuando te quitas el uniforme te quitas la culpa, te quitas la valentía efímera con la que te vistes para ocultar que ya no tienes respeto ni por ti mismo.

¿En que te conviertes? ¿Aún no lo sabes? ¿O es que crees que eres lo qué haces cuando tienes el uniforme? O peor, ¿crees que eres lo qué haces cuando no lo llevas puesto? No sabes quién eres, ¿y sabes por qué? Porque te debates entre lo que quieres y lo que crees que tienes que hacer, si, crees que tienes que hacer, porque crees una irrealidad. De nada vale que te hablen de justicia, de La Haya, de la Constitución, o las leyes, porque simplemente creciste en un país donde eso no se respeta y pareciera que pertenecen a un capítulo olvidado de un libro, algo que sabemos que existe pero que no sirve para nada. Y te entiendo, y créeme, no pretendo hacer que entres en razón, solo trato de entenderte aunque dudo mucho que realmente lo logre. 

No importa si duermes en el suelo, en escaleras donde te agarre la noche, en tu cama o en una litera en el cuartel, en tu casa con tu familia o solo, yo te pregunto ¿que te queda cuando regresas a casa? ¿Que lograste con el día que viviste? ¿Que sientes cuando es tu hermana, primo, abuela, madre, hijo el que regresa golpeado por un compañero tuyo? Yo no te voy a responder y de cierto modo sé que tú tampoco lo harás, y es que no puedes responderte, no puedes permitírtelo, si lo haces, entonces al día siguiente ni el uniforme, ni el casco ni la máscara van a poder crearte una realidad con la que puedas vivir para salir a la calle y justificar que te convertiste en el asesino de tus hermanos venezolanos, que te convertiste en el homicida del futuro de tus hijos, sobrinos y amigos, que eres el violador de la Constitución y la democracia, y pudiste ser el valiente sin uniforme que salvó la Patria que nos parió a todos, que salvaste a Venezuela, y no en el cobarde iluso que la ultrajo para regalarla a quien la destruye por un mero interés económico. 


¿Que te queda sin el uniforme?.... 

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